Artículo originalmente publicado en el Nº2 de En la Isla (revista digital de arte y literatura).
Todos los sonidos eran internos. No podía hablar, mirar, apenas podía moverse y cualquier expresión de su rostro estaba censurada por más de cinco mil puntos de sutura. No podía comunicar nada, salvo el silencio. En el interior de su cuerpo, el sufrimiento era incluso peor que el de su rostro, estático e inservible. Respiraba sólo con un pulmón, ya que el otro estaba colapsado. Nunca más volvería a servirle para nada. El corazón estaba débil. Le perseguiría una fragilidad constante, de por vida. A pesar de ello, el corazón continuaba bombeando sangre con esfuerzo, a la vez que el pulmón restante trataba de gestionar el aire. El ojo derecho, por el contrario, ya no le servía para nada. Sus únicos esfuerzos, en ese estado constante de letargo, le impulsaban a levantarse de la cama para quedar sentado en una de las esquinas, agarrar una guitarra y tocar acordes de Blues. Cada nota, cada acorde, cada grito del tubo metálico deslizándose por las cuerdas sonaban para él como un mantra, un eco constante que se repetía sin cesar en el aire y en su mente. Era su único medio de expresión. Era entonces, cuando hacía sonar la música, cuando el silencio pasaba a ser sonido, y ese sonido, el único que podía expresar mientras su rostro estaba cosido, tronaba tanto como su interior. Era en esos momentos cuando podía expresar algo, y la expresión tomó forma de sonido de Blues.
John Campbell tenía 17 años cuando pasaba los días tumbado en la cama y sólo podía expresarse haciendo sonar su guitarra. Ya era un chico prometedor como músico antes de su accidente, pero su pasión por la velocidad era tan peligrosa para su cuerpo como la honestidad de la música que tocaba para el alma. El coche chocó contra un árbol a gran velocidad, John salió despedido tras romper el cristal, se golpeó contra el árbol y volvió a caer en el coche. Necesitó más de mil puntos de sutura en el rostro. El ojo derecho y uno de los pulmones los perdió para siempre. El corazón se pararía en cualquier momento, como aseguraron los médicos.
Los médicos no pudieron explicarse por qué no había muerto. El pronóstico para la convalecencia estaba claro: silencio. John no podría mover el rostro en largos meses, y apenas podría realizar cualquier tipo de esfuerzo físico. Sin moverse, sin poder hablar ni gesticular, John sólo tenía el sonido de su guitarra. Aún así, era un joven afortunado. El chico de Louisiana vivía un infierno, pero hasta los infiernos pueden ser fructíferos. John aprendió cómo comunicarlo todo a través de un sonido sin palabras. Un sonido reverberado y latente, como el de su guitarra metálica. Era afortunado, pues poseía una guitarra. Con el tiempo, conseguiría una National Steel del año 34 que había pertenecido al mismísimo Lightnin'Hopkins. Su infierno fue un periodo de transformación. Mientras en su rostro y en su voz todo era silencio, aprendió a hablar de una manera diferente, profunda y verdadera. Ya no tenía máscaras, pues ni su propio rostro podía crear una con sus gestos. Sólo estaba él y la música que comenzó a hacer sonar.
Estudió a los clásicos del Blues día y noche. Años después, su rostro estaba curado, aunque las cicatrices serían un estigma perpetuo, que le recordarían frente a cada espejo por qué estaba allí y qué debía hacer. Su vida estaba destinada al reposo, pero John Campbell debía comunicar lo que había aprendido. Comenzó entonces un camino de peregrinaje y fue un nómada moderno. Cada día paraba en una ciudad distinta. Allí, en cualquier bar, sala de billar o gasolinera, tocaba música Blues. Preguntaba: ¿os gustaría oír algo de música?; y comenzaba a hacerlo sin que existieran condiciones. Si el dinero voluntario era suficiente para pagar una noche de hostal, dormía. Si apenas era suficiente para comprar el ticket del autobús, dormía allí camino a otro destino. Dicen que un día vendió un litro de su propia sangre para comprar cuerdas para su guitarra.
Lo que John Campbell decía, con su guitarra de sonido casi esotérico y su voz grave, profunda y dolorida, iba más allá que los mensajes clásicos del folclor o de la música popular. Era el sonido de la victoria, una victoria melancólica sobre una muerte que le permitió vivir a cambio de su ojo, su pulmón y su rostro, pero dándole a su vez el don de decir la verdad a través del sonido. No existían máscaras, ni artificios ni extravagancias. Sólo la verdad.
Al igual que en la leyenda de Robert Johnson, el músico que vendió su alma al diablo en un cruce de caminos para ser a cambio el mejor guitarrista de Blues del mundo, John grabó en unos pocos días su música a petición expresa de un productor, en Tyler y en Austin, ambas ciudades de Texas. En estas grabaciones emula a Robert Johnson y a otros clásicos. Continuó siendo un nómada. Se casó, tuvo una hija, pero se divorció a los dos años. En 1988 es convencido para grabar "A man and his blues", su primer disco de larga duración. En este disco sonaba su guitarra, su voz, y la compañía de Ronnie Earl. Acostumbraba a tocar en locales de Louisiana, pero fue conocido por sus continuos viajes. Comenzó a tocar en festivales de Blues y como telonero de varios músicos de renombre. La discográfica Elektra, atraída por su leyenda, le contrata para grabar sus dos trabajos más antológicos: One Believer, de 1991, y Howlin Mercy, de 1993. En estos discos John se acompañó de una banda eléctrica y mostró su propia música, un Blues oscuro, tétrico, tan perturbador como honesto y profundo. John Campbell no tenía máscaras y los espejos no podían reflejarle. El propio brillo de su reflejo y su sonido quebraba cualquier vidrio. Era un hombre descubierto, y no existía en él artificio alguno. Era libre, y hacía sonar el Blues desde la alegría de haber experimentado el dolor y de haber continuado con vida. Volvió a casarse y tuvo una hija más. Giró por toda Europa, y la leyenda era ya reconocida. No hizo nada para ser conocido, salvo decir la verdad. Fueron los demás, los aficionados, los músicos y los productores, los que se acercaron a él, conscientes de estar ante una leyenda.
John Campbell murió en su casa de New York el 13 de junio de 1993 a la edad de 41 años, de un ataque al corazón mientras dormía. El mismo corazón que debió pararse 25 años antes. El mismo corazón frágil que resistió para ver nacer un sonido honesto y puro. El sonido de una nueva leyenda.
John Campbell
Discografía
1975- Street Suite (Sync Records)
1988- A man and his blues (Cross Cut Records)
1991- One Believer (Elektra)
1993- Howlin Mercy (Elektra)
2000- Tyler, Texas Sessions (Sphere Sound Records)
Rubén Camacho Zumaquero
Mostrando entradas con la etiqueta Rubén Camacho. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rubén Camacho. Mostrar todas las entradas
lunes, 24 de junio de 2013
sábado, 21 de julio de 2012
Sueño que abandono perros
Sueño que abandono perros. Lo sueño constantemente. Aunque sepa que nunca abandoné a uno. Sin embargo, no tengo ni un sueño donde en algún momento no aparezca la sensación de haber abandonado un perro, y el impulso posterior de tratar de encontrarle. En mis sueños siempre abandono perros, aunque me dé cuenta mucho tiempo después de haberlo abandonado.
En la vida despierta no abandono perros. Más bien al contrario, intento hacer lo máximo posible para encontrarles un hogar. La vez que más cerca estuve de abandonar a un perro, fue una perra, apenas estuve 3 horas con ella, y la busqué por toda la ciudad los siguientes tres días. Esa perra me enseñó algo que todavía hoy día me resisto a interiorizar. Estuvo conmigo, me agradeció mis cuidados, la comida que le di, la cama, el techo, y especialmente la libertad que no le reprimí. Quise hacerle saber, desde el primer minuto, que era una perra independiente, a pesar de lo mucho que me necesitara realmente a mí y no a otras personas. Era una perra ya abandonada. Existían apegos hacia sus necesidades ficticias. No les necesitaba, porque la habían utilizado para después abandonarla, como ocurre constantemente en cualquier parte del mundo. Sin embargo, ella, aún casi cachorra aunque de considerable tamaño, seguía infectada por esa creencia ficticia, ilusoria y cancerosa, de necesitar precisamente lo que más daño te hace. Así que la dejé libre. Y corrió, corrió muy lejos. Desvió la mirada en un último segundo para despedirse. Estaba agradecida, especialmente, de que le soltara la correa.
Salvo ese episodio, nunca he estado cerca de abandonar a un perro. Pero sigo soñando que abandono perros.
Sueño que los perros que he conocido me necesitan y yo estoy lejos. Sueño que soy descuidado, como un gato callejero. En las últimas escenas de mis sueños, recobro la conciencia y les busco desesperadamente, para ayudarles. Sueño que abandono perros que ni siquiera estuvieron conmigo algún día. Sueño que, mientras vivo mil experiencias diferentes, un perro está atrapado en una habitación, o perdido en una montaña, o caminando solo en una autopista, y que sólo yo puedo ayudarle pero no fui consciente hasta el último segundo, justo cuando corro hacia su destino y finalmente despierto. En mis sueños siempre descubro mis auténticos deseos al final, cuando estoy a punto de despertar. Sé lo que quiero. Ayudar al perro.
Hoy soñé, como siempre, que estaba en sudamérica. En esta ocasión estaba en un edificio muy alto, y bajaba por unas escaleras exteriores. Tenía mucho trabajo. Tenía muchas preocupaciones; preocupaciones que, por otra parte, me hacían feliz. Llegué a un despacho donde varias personas me esperaban. Allí estaba ella, aunque hace años que no la veo. Llevaba una máscara de porcelana. Se sentía feliz al verme. Me molestaba la superficialidad de las personas y sus conversaciones triviales en aquel edificio que al poco resultó ser un barco. Y nuevamente llegó a mí la idea: mis perros me esperan. En ese sueño, los perros que vivían conmigo me estaban esperando. Estaban solos en casa. Me aguardaban. Y yo lo dejé todo para ir hacia ellos, me descolgué de estructuras, nadé, corrí entre las callejuelas, todo por llegar donde ellos estaban. Justo entonces desperté. Es el equilibrio constante entre la libertad y la preocupación, el nomadismo y el cuidado, el abandono (que en sí mismo es hermoso si es hacia uno mismo) y la capacidad para sostener sobre tu espalda cualquier peso, porque a ti no te pesa, porque te gusta sentirlo. Porque estás hecho para eso.
No sé por qué sueño que abandono perros. Será que, de alguna forma, les abandono.
En la vida despierta no abandono perros. Más bien al contrario, intento hacer lo máximo posible para encontrarles un hogar. La vez que más cerca estuve de abandonar a un perro, fue una perra, apenas estuve 3 horas con ella, y la busqué por toda la ciudad los siguientes tres días. Esa perra me enseñó algo que todavía hoy día me resisto a interiorizar. Estuvo conmigo, me agradeció mis cuidados, la comida que le di, la cama, el techo, y especialmente la libertad que no le reprimí. Quise hacerle saber, desde el primer minuto, que era una perra independiente, a pesar de lo mucho que me necesitara realmente a mí y no a otras personas. Era una perra ya abandonada. Existían apegos hacia sus necesidades ficticias. No les necesitaba, porque la habían utilizado para después abandonarla, como ocurre constantemente en cualquier parte del mundo. Sin embargo, ella, aún casi cachorra aunque de considerable tamaño, seguía infectada por esa creencia ficticia, ilusoria y cancerosa, de necesitar precisamente lo que más daño te hace. Así que la dejé libre. Y corrió, corrió muy lejos. Desvió la mirada en un último segundo para despedirse. Estaba agradecida, especialmente, de que le soltara la correa.
Salvo ese episodio, nunca he estado cerca de abandonar a un perro. Pero sigo soñando que abandono perros.
Sueño que los perros que he conocido me necesitan y yo estoy lejos. Sueño que soy descuidado, como un gato callejero. En las últimas escenas de mis sueños, recobro la conciencia y les busco desesperadamente, para ayudarles. Sueño que abandono perros que ni siquiera estuvieron conmigo algún día. Sueño que, mientras vivo mil experiencias diferentes, un perro está atrapado en una habitación, o perdido en una montaña, o caminando solo en una autopista, y que sólo yo puedo ayudarle pero no fui consciente hasta el último segundo, justo cuando corro hacia su destino y finalmente despierto. En mis sueños siempre descubro mis auténticos deseos al final, cuando estoy a punto de despertar. Sé lo que quiero. Ayudar al perro.
Hoy soñé, como siempre, que estaba en sudamérica. En esta ocasión estaba en un edificio muy alto, y bajaba por unas escaleras exteriores. Tenía mucho trabajo. Tenía muchas preocupaciones; preocupaciones que, por otra parte, me hacían feliz. Llegué a un despacho donde varias personas me esperaban. Allí estaba ella, aunque hace años que no la veo. Llevaba una máscara de porcelana. Se sentía feliz al verme. Me molestaba la superficialidad de las personas y sus conversaciones triviales en aquel edificio que al poco resultó ser un barco. Y nuevamente llegó a mí la idea: mis perros me esperan. En ese sueño, los perros que vivían conmigo me estaban esperando. Estaban solos en casa. Me aguardaban. Y yo lo dejé todo para ir hacia ellos, me descolgué de estructuras, nadé, corrí entre las callejuelas, todo por llegar donde ellos estaban. Justo entonces desperté. Es el equilibrio constante entre la libertad y la preocupación, el nomadismo y el cuidado, el abandono (que en sí mismo es hermoso si es hacia uno mismo) y la capacidad para sostener sobre tu espalda cualquier peso, porque a ti no te pesa, porque te gusta sentirlo. Porque estás hecho para eso.
No sé por qué sueño que abandono perros. Será que, de alguna forma, les abandono.
sábado, 7 de julio de 2012
Más allá de Quirón
Quirón, en la mitología griega, era el gran sanador que no podía sanarse a sí mismo. Era el centauro herido, el primer veterinario. Su gran estigma es que Quirón tiene el gran potencial para sanar a cualquier persona de cualquier mal, pero es incapaz a su vez de sanarse a sí mismo.
Algunas personas, y muy sabias, me han trasladado la leyenda de Quirón, haciéndome saber que yo portaba la misma huella. La infinita capacidad para catalizar la sanación del otro, una herramienta para el darse cuenta, una habilidad que termina por ser una vocación, una profesión, una vida completa. Sanar a todos menos a ti mismo. Pero ahora no lo creo así. Ahora veo mucho más lejos de Quirón.
Sanar tu propia herida es posible si haces de tu marca una virtud. El potencial es infinito. Utilizar tu propia persona como catalizador para que los demás sanen, es una virtud que termina por paliar cualquier herida, por profunda que sea. Esto conlleva emoción. La emoción de ver al otro sanar. La emoción de comprobar como otra alma, corazón y conciencia ve más allá de sus límites y desafía sus enfermedades ilusorias para quedar completamente desnudo, renovado, pleno. Despierto. La alegría de ver la sanación del otro cura cualquier herida propia.
La auténtica herida, el auténtico drama de Quirón, más allá de sus propias llagas, y que ahora sé, yo porto cada día, es precisamente tener la gran capacidad para sanar a todos, y a su vez, carecer de la oportunidad para sanar a la persona que realmente amas.
Eso sí es una herida, y no una flecha en el costado de Quirón.
Algunas personas, y muy sabias, me han trasladado la leyenda de Quirón, haciéndome saber que yo portaba la misma huella. La infinita capacidad para catalizar la sanación del otro, una herramienta para el darse cuenta, una habilidad que termina por ser una vocación, una profesión, una vida completa. Sanar a todos menos a ti mismo. Pero ahora no lo creo así. Ahora veo mucho más lejos de Quirón.
Sanar tu propia herida es posible si haces de tu marca una virtud. El potencial es infinito. Utilizar tu propia persona como catalizador para que los demás sanen, es una virtud que termina por paliar cualquier herida, por profunda que sea. Esto conlleva emoción. La emoción de ver al otro sanar. La emoción de comprobar como otra alma, corazón y conciencia ve más allá de sus límites y desafía sus enfermedades ilusorias para quedar completamente desnudo, renovado, pleno. Despierto. La alegría de ver la sanación del otro cura cualquier herida propia.
La auténtica herida, el auténtico drama de Quirón, más allá de sus propias llagas, y que ahora sé, yo porto cada día, es precisamente tener la gran capacidad para sanar a todos, y a su vez, carecer de la oportunidad para sanar a la persona que realmente amas.
Eso sí es una herida, y no una flecha en el costado de Quirón.
Etiquetas:
astrología,
herida,
mitología,
peregrinos,
perros,
Quirón,
Rubén Camacho,
Rubén Camacho Zumaquero,
sanación,
Sobre perros y peregrinos,
Todo aparte
domingo, 20 de mayo de 2012
por Karen
Sigo enamorado de la chica con la que salía cuando tenía 20 años, aunque cuando tuviera 20 años no sintiera nada y ella no me importara. El tiempo y los cambios no sólo nos maduran, sino que transforman la visión de nuestro pasado y de las personas que estuvieron en él. Ese aprendizaje nos dice qué tuvo importancia real en nuestra vida, qué fue efímero, dónde estuvo el fraude, y qué vínculo permanece para siempre. Ocurre de la misma forma con la música. A veces, la necesitamos, porque algo nos falta. Lo hacemos con las personas y lo hacemos con la música. Resulta una estafa, mediocre, mezquino... pero lo hacemos. También ocurre que cuando un sentimiento es real, no se marcha, por poco práctico que resulte. Ahora estoy convencido de que a mí me ocurrirá con Karen. No es nada práctico querer a Karen, porque Karen no se muestra, es una indigente, nunca sabes dónde puedes encontrarla. Ahora sé que pasarán décadas y seguiré pensando en ella. Aunque lleve veinte años muerta.
Something on your mind, primer corte de "In my own time" (1971)
Karen Dalton es una de esas personas que no pueden clasificarse porque no existen niveles ni medidas para ella. Pertenece a un lugar distinto, al de los brujos, personas enigmáticas que dejaron pequeñas huellas que con el tiempo terminan por resultar poderosas e inolvidables. Pertenece quizá al mismo lugar de donde vino y se fue Robert Johnson. Ambos eran un misterio, pero de alguna forma, fueron seres humanos que se mostraron mucho más que cualquier otro.
Karen murió en 1993 en Nueva York, siendo indigente. Llevaba muchos años practicando la vida del homeless y portando con ella el estigma de drogadicta. Nadie sabía quién era cuando murió. Una página de periódico recordó que la indigente fallecida fue una cantante folk efímera a finales de los años 60 y principios de los 70.
A mí me duele también, (It hurts me too, clásico Blues popularizado por Elmore James,
en la voz y guitarra de Karen, pieza recogida en su primer disco).
en la voz y guitarra de Karen, pieza recogida en su primer disco).
Su vida musical es breve, como ocurre con los genios que no se muestran personalmente, salvo a través de la música. Karen tocaba la guitarra de 12 cuerdas y el banjo desde que era una niña, con una maestría insultante para cualquier músico. Su voz no tiene descripción posible. Ahora sé que si disfruto escuchando a Billy Holliday o a Nina Simone, es porque me recuerdan brevemente a Karen, aunque a ellas las conociera antes. Karen, de alguna forma, estaba antes de todas. Cantaba folk y blues de manera espontánea y nunca quiso grabar ni ser reconocida. Bob Dylan la adoraba (intuyo que sabía que estaba frente a alguien inimitable, y gracias en parte a sus esfuerzos hoy podemos escucharla). En 1969 fue invitada a un estudio como excusa para obligarla a grabar su música, siempre versiones de clásicos folk. En esa noche grabó "It's so hard to tell who's going to love you the best", primer disco compuesto por 10 canciones. Su guitarra de 12 cuerdas sonaba junto a su voz con la única compañía de una discreta guitarra acústica y un bajo. Dos años después graba "In my own time", un disco más ecléctico (sonidos Blues, Motown, folk, algunos acompañamientos de cuerda). In my own time supone uno de los mejores discos de música folk que jamás se hayan grabado. Karen no quiso más. Como Johnson, apenas grabó una veintena de canciones en un tiempo breve y desapareció. Lo dio todo y se abandonó.
No es práctico querer a Karen. Pero el amor no es pragmatismo. Hacerlo pragmático significa hacerlo materialista, y ahí es donde está la mezquindad del ser humano. Karen no fue práctica. Tampoco soy práctico yo por querer a una muerta. Pero sé que Karen, de alguna forma, va a estar conmigo siempre. Porque librarme de ella sería lo más estúpido que podría hacer jamás. Porque estuvo abierta y no tuvo miedo. Porque todo lo que hizo lo hizo de verdad. Sin necesitar. Sin pedir ni estafar. Sólo diciendo la verdad. Ése es el misterio de su voz y su música. Al escuchar a Karen Dalton, escuchamos a un ser humano que dice la verdad y no tiene miedo. Por eso es tan perturbadora. Y por eso...
Me quedo contigo, Karen.
PD: este blog no es de descargas, pero si has llegado aquí buscando descargar la música de Karen, busca mi e-mail, escribe y te envío los dos discos.
Etiquetas:
12 string,
Bob Dylan,
Bob Dylan Karen Dalton,
folk,
In my own time,
It hurts me too,
Karen Dalton,
Rubén Camacho,
Rubén Camacho Zumaquero,
Something on your mind,
Todo aparte
jueves, 3 de mayo de 2012
3-05-12
Es la quimera del lenguaje,
la historia del todos,el nada y el siempre,
La ilusión del no puedo ser nada,
el nunca del miedo
y el jamás del cobarde.
Son los adverbios y los límites
de los pensamientos rígidos.
He visto a un perro subir la montaña
hacia el fruto entre arbustos,
con las patas quebradas
y la tráquea sin espacio.
He visto a un perro moribundo peinar las olas,
no ser testigo de su muerte,
rey sobre todo,
impulso sin cercas.
He visto amor sin palabra,
sin límites ni guías
que te aparten y me aparten
del corazón reflejo.
Y he entendido que sin palabras
los perros no saben del obstáculo.
(RCZ, 3-5-12)
Etiquetas:
3-5-12,
adverbios límites,
c- Poesía,
corazón reflejo,
peinar las olas,
pensamientos rígidos,
perros,
poemos,
Poesía,
quimera lenguaje,
Rubén Camacho,
Rubén Camacho Zumaquero
miércoles, 21 de marzo de 2012
De raíz rebrotada se publicará en mayo (colección Monosabio)
De raíz rebrotada va a ser publicado en la colección de poesía "Monosabio". Saldrá en mayo y la presentación será en junio en la feria del libro (Málaga). Monosabio es una colección de poesía nacional que actualmente cuenta con 15 poemarios en catálogo, todos poetas contemporáneos.
De raíz rebrotada es un poemario compuesto por 63 poemas, distribuidos en 5 capítulos y con un poema inicial y final. El prólogo está firmado por el poeta Salvador Marín Hueso. De raíz rebrotada es un poemario sobre raíces, tallos, ramas, podas y crecimiento y transformación. Un poemario que insiste en buscar lo utópico hasta encontrarlo. Sus poemas están en una búsqueda constante de una permanencia ilusoria entre una vida impermanente. La permanencia es la raíz, la casa, de donde todo brota.
Os dejo con el prólogo de Salvador Marín Hueso. Si alguien quiere adquirir el poemario, escriban a la dirección: rubencamachozumaquero@gmail.com
Gracias.
PRÓLOGO A "DE RAÍZ REBROTADA",
DE RUBÉN CAMACHO ZUMAQUEROA mí también me engañaron. Yo también, como el poeta, crecí añorando flores que nunca fueron mías, hasta que comprendí que había vivido “rodeado siempre de la tristeza digna de la rama sin nacer”, y aprendí a amar ese estado quebradizo que nunca se quiebra, por el que todo permanece siempre y a la vez en el punto de partida y un paso adelante. Quizá por eso a mí también de niño y todavía de mayor me llaman torpe. Quizá por eso, como el poeta, amo los árboles rasgados que nunca paran de crecer, a pesar de sus heridas. Sean, pues, mis primeras palabras de empatía. Las siguientes, sin remedio, serán de balbuceo, como es de ley ante el intento de dar cuenta de una lectura lúcida y gozosa.
Una tarde de verano, Alejandra Pizarnik me enseñó que “muere de muerte lejana la que ama al viento”. Una tarde de junio, Rubén Camacho volvió a repetirme la lección de las trampas del aire. Siglos de retórica han asociado el viento a la libertad y a la vida. Rubén Camacho sabe sin embargo que la agonía suele urdir sus trampas por las regiones del vuelo. En la brisa, el hombre no sabe qué es de sus brazos. En el puro desvanecerse de un mundo que sopla, el hombre no tiene más caudal que el de una hoja de árbol que se cae y se pierde. En el instante del aire, el poeta protesta, descabalgado:
Estas manos y este cuerpo
no me pertenecen
sino que vago con ellos
mientras la arcilla se quiebra.
El árbol de la vida se arraiga en la tierra. En ella, sus raíces extienden su laberinto de alimento y agua, frente a la amenaza constante de la brisa, que lleva dentro el recado del huracán. No en vano, nos recuerda el poeta, el aire es anterior al nacimiento y alienta en la noche pasada de la muerte. En su vacío, todo sobra, nada basta. En su vacío, ¿a qué podrá aferrarse la raíz? ¿Qué esperanza abastecerá a las ramas, si no tienen donde posarse?
Y en la tierra, los cuerpos, su alimento y vocación. Germinados y germinadores. Desastre y culminación de la raíz. Los cuerpos, siempre quebrados. Los cuerpos, siempre renacidos, sin cortapisas, sin tapujos, sin otro miedo que su propio miedo…
Yo era como una rama seca
y tú, con tu lengua en mis raíces,
húmedo hidrato del tronco rebrotado.
Tú eres como flor lastimada
y yo, con mi tronco renacido,
espina clavada en tu fibra delgada.
¿Verso libre? Más bien, libertad de una voz. El secular sarampión de los poetas es confundir la benéfica fusión de voces con el mero calco de los ecos. Por fortuna, Rubén Camacho se nos presenta claramente vacunado contra toda rubeola del ritmo impostado. No en vano, sabe que todo verso es fraudulento “salvo el de ahora mismo”, como todo amor es equívoco salvo el que te hierve en este instante por las venas, querido lector.
Poemario “total” por lo demás. Nada humano le es ajeno, justamente porque muerde la tierra más allá del hombre. Poemario que se crea a sí mismo en el cielo y en la acera, que vuela sobre Málaga y se pasea por la esperanza, alzándose frente a la abadía del cansancio, deslizándose sobre la inercia de los afectos. Poemario “donde rebrota la verde, cuando muera mi cuna”.
Somos el viento que nos lleva. Pero bendito poeta éste que nos libera del siroco de la muerte. Bendita voz que reclama, amante sobre la tierra, el aire, sí, pero el más puro. Ese aire que nos sale por la boca.
Salvador Marín Hueso
Etiquetas:
c- Poesía,
De raíz rebrotada,
feria del libro,
Málaga,
Monosabio,
poemario,
Rubén Camacho,
Rubén Camacho Zumaquero,
Salvador Marín Hueso
lunes, 30 de enero de 2012
Egoperiférico
EGOPERIFÉRICO
Soy un profundo egoperiférico.
Siento amor por mí para poder sentir amor por los demás.
Amor de origen y no fingido.
Inspirar el aire y no la droga.
Cada día me afeito cada centímetro con empeño
para que mi rostro sea suave frente a la piel de tu labio.
Me cuido los ojos, las manos y la sangre
y así soy robusto ante la caída ajena.
Para así ver tu voluntad, tus rasgos;
también tu sufrimiento.
Cada vez que voy a verte me lavo con agua y jabón.
Así todo te olerá bien.
Amándome a mí, aprendo qué es el amor.
Acariciándome, aprendo a acariciarte.
Estando vacío, te veo a ti y no tu espejo.
Te digo que ya lo sé, para que no repitas lo mismo.
Para que des un paso adelante.
Vivo en la periferia cuidando los entornos.
Soy bello para dar belleza.
Obstinado para enseñar voluntad.
Egoperiférico, al fin y al cabo,
es amarse para amar.
Soy egoperiférico para amar desde lejos.
Y te rechazo,
porque lo necesitas.
Soy tan egoperiférico que no te abrazo
si sientes la necesidad de ser abrazada.
Abrázate tú.
Sé egoperiférica.
Así luego me abrazarás a mí.
Y todos seremos egoperiféricos.
Así daremos el giro
desde dentro hacia afuera.
El centro de la ciudad está moribundo.
Todo es lo mismo.
Las mismas calles, los mismos rostros,
las mismas creencias.
Caducas, fingidas, débiles,
necesitadas del afecto que no se posee
porque no se es egoperiférico.
¡Egoperiféricos conmigo!
¡Vivamos todos en la periferia!
¡Aprendamos a dar desde adentro!
Solos, recorriendo el círculo de la periferia,
alimentando así el centro,
el origen de todo.
Soy profundamente egoperiférico porque
si me amo a mí
amo al universo.
Y tú estás en él contenida.
Si no eres egoperiférico...
Despliegas el telón,
recorres las calles urbanas,
solicitas el amor manipulado,
contratado con acuerdo sin papel,
ONG del afecto embustero,
esperas a que todo se pudra,
ya huele... ya se nota...
Más lejos, en la periferia...
Los egoperiféricos sonríen.
Dan y lo que dan reciben.
Porque son egoperiféricos.
Más lejos, en la periferia...
espero a que vuelvas.
domingo, 30 de octubre de 2011
Manuel Fernández, célibe y putero (Whisky en las rocas)
Whisky en las rocas me publica este breve relato, escrito hace algunos años y que forma parte de una colección de relatos con un núcleo común: la mentira. Todos esos relatos tienen una única trama y sentido, y es que todos dicen mentiras.
Manuel Fernández, célibe y putero
http://www.whiskyenlasrocas.com/2011/10/manuel-fernandez-celibe-y-putero.html
¿Qué es Whisky en las rocas? Es un portal literario sorprendente, y es, ante todo, visionario.
Vivir en una época de crisis económica es un hecho conocido, pero pocos son los que comprenden en qué consiste esta época y qué es lo que se nos avecina. El mundo de la distribución está agonizando y morirá en brevedad. No hay dinero para hacer lo que hacíamos antes. El 80% de las ventas de La Casa del libro no tienen lugar en una tienda física, sino a través de su portal Web. La mayoría de las ventas literarias en los Estados Unidos tienen lugar a través de Kindle (venta de Ebooks a través de Internet). En un mundo donde la producción está lisiada por la ausencia de dinero, la nueva estrategia y el futuro es claro, y se resume en una única palabra: promoción; esto redunda en un nuevo oficio: los promotores.
Es la labor de Whisky en las rocas: la promoción. Promoción gratuita de autores, de breves textos. Es la promoción, tanto en literatura como en cualquier medio de producción, la nueva estrategia. Los promotores serán las personas que se encarguen de decirnos qué existe, y de publicitar el trabajo de calidad. Luego, nosotros, seremos los que adquiramos esos trabajos a un precio adsequible y sin salir de casa. ¿Recuerdan qué ocurrió hace unos años, cuando ya era ilegal publicitar el tabaco y el alcohol en la noche? (trabajé como relaciones públicas dentro del mundo de la publicidad, y mis principales herramientas eran el tabaco y el alcohol): en un plazo relativamente breve, comenzamos a ver a azafatas ofreciendo tabaco en los estancos. Abandonábamos la distribución y la compra sin medida por adentrarnos en un mundo de promoción.
En un mundo frágil en su presente, la única salida es la visión hacia el futuro.
Whisky en las rocas es un portal literario, que ya hoy en día, funciona justo como funcionará toda la literatura en el futuro. Será un mercado donde la competencia no exista, sino la libre promoción entre autores. Todos (dentro de la calidad) seremos leídos y cada cual obtendrá su parte.
Es tiempo de literatura... literatura entre promotores de literatura.
Sólo hay algo que continúa, y sigue siendo lo esencial: el placer por la lectura. Leer siempre será lo mismo. La manera de acceder al libro es lo que está cambiando.
Mis agradecimientos a los chicos de Whisky en las rocas.
Manuel Fernández, célibe y putero
http://www.whiskyenlasrocas.com/2011/10/manuel-fernandez-celibe-y-putero.html
¿Qué es Whisky en las rocas? Es un portal literario sorprendente, y es, ante todo, visionario.
Vivir en una época de crisis económica es un hecho conocido, pero pocos son los que comprenden en qué consiste esta época y qué es lo que se nos avecina. El mundo de la distribución está agonizando y morirá en brevedad. No hay dinero para hacer lo que hacíamos antes. El 80% de las ventas de La Casa del libro no tienen lugar en una tienda física, sino a través de su portal Web. La mayoría de las ventas literarias en los Estados Unidos tienen lugar a través de Kindle (venta de Ebooks a través de Internet). En un mundo donde la producción está lisiada por la ausencia de dinero, la nueva estrategia y el futuro es claro, y se resume en una única palabra: promoción; esto redunda en un nuevo oficio: los promotores.
Es la labor de Whisky en las rocas: la promoción. Promoción gratuita de autores, de breves textos. Es la promoción, tanto en literatura como en cualquier medio de producción, la nueva estrategia. Los promotores serán las personas que se encarguen de decirnos qué existe, y de publicitar el trabajo de calidad. Luego, nosotros, seremos los que adquiramos esos trabajos a un precio adsequible y sin salir de casa. ¿Recuerdan qué ocurrió hace unos años, cuando ya era ilegal publicitar el tabaco y el alcohol en la noche? (trabajé como relaciones públicas dentro del mundo de la publicidad, y mis principales herramientas eran el tabaco y el alcohol): en un plazo relativamente breve, comenzamos a ver a azafatas ofreciendo tabaco en los estancos. Abandonábamos la distribución y la compra sin medida por adentrarnos en un mundo de promoción.
En un mundo frágil en su presente, la única salida es la visión hacia el futuro.
Whisky en las rocas es un portal literario, que ya hoy en día, funciona justo como funcionará toda la literatura en el futuro. Será un mercado donde la competencia no exista, sino la libre promoción entre autores. Todos (dentro de la calidad) seremos leídos y cada cual obtendrá su parte.
Es tiempo de literatura... literatura entre promotores de literatura.
Sólo hay algo que continúa, y sigue siendo lo esencial: el placer por la lectura. Leer siempre será lo mismo. La manera de acceder al libro es lo que está cambiando.
Mis agradecimientos a los chicos de Whisky en las rocas.
Etiquetas:
Célibe,
Manuel Fernández,
Manuel Fernández célibe y putero,
Putero,
Rubén Camacho,
Rubén Camacho Zumaquero,
Whisky en las rocas
sábado, 27 de agosto de 2011
Porque tienen miedo
Tenía nueve años, justo como Frank, cuando viví por primera vez la experiencia de que me arrebataran algo. Me lo arrebataron porque yo era un niño peligroso, indómito, que debía ser vigilado. Ella tenía siete años, aunque estaba a punto de cumplir ocho. A pesar de pasar las horas de la mañana en distintos cursos, coincidíamos en el autobús escolar y en el patio donde jugábamos por las tardes. Vivía apenas dos pisos encima del mío. Nunca hablamos de lo que éramos. No le dábamos importancia. Sólo pasábamos juntos los recreos, nos sentábamos juntos en el autobús, comíamos pipas juntos y hablábamos en el patio por las tardes. Con los niños, jugaba. Con ella, hablaba. También nos besábamos, aunque a escondidas. No lo hacíamos a escondidas por miedo, sino porque nos resultaba más cómodo vivir la experiencia con la reserva de sentirte a solas. Ella nunca opuso resistencia. Nos gustaba. Nunca hablamos sobre ello, porque no sentimos que una relación natural, viva y pura, tuviera que estar limitada por conceptos, ideas o juicios. Tampoco por miedo, porque nosotros no sentíamos ningún miedo. Por mi parte, ni siquiera sentía miedo por ser descubierto. Y así fue cómo, en un recreo, la profesora tutora de su curso la agarró del brazo para llevársela lejos de mi lado. Nunca más volví a hablar con ella. Por las tardes, su madre tampoco la dejaba acercarse a mí. ¿El motivo? La besé en la boca en público, pero en esa ocasión, quise introducir la lengua en su boca. No recuerdo si lo había visto en alguna película, pero juraría que no fue así. Me pareció, según mis vagos recuerdos, que debía de ser una idea muy agradable y tierna. Una manera, si acaso, de estar más cerca de un ser que me hacía sentir amor y ternura. Un amor desapegado, sin exigencias ni expectativas. Un amor de niño, si acaso más puro. Todavía recuerdo el rostro de esa profesora apartándola de mí. Me miró como si fuera un monstruo.
Ya no tengo miedo, a pesar de los miles de dedos acusadores. Espero que Frank no lo tenga nunca. Este niño, que protagoniza estos maravillosos minutos del documental "De amor se vive", de Silvano Agostini, es un niño que aún no ha sido dominado por el miedo. Estoy convencido de que ya ha sentido esa emoción muchas veces, pero está bajo su control, la conoce, la reconoce, y sabe de lo que se trata. Por eso, porque no tiene miedo, vive, experimenta, y también perturba.
Yo nunca pude pronunciar las palabras de ese niño, aunque recuerdo que las pensaba exactamente igual. La diferencia, quizá estribe en que a mí me inculcaron el miedo a lo prohibido, a la norma, al límite, a las consecuencias, por mucho que mi lengua luchara contra todo ello. Años más tarde, luchaba otra parte de mi anatomía. Hoy día, lucha todo mi cuerpo. Porque vivir la vida y el amor a través del sexo es lo más hermoso que puede ocurrir. Porque siendo amantes, se ama. Y el mejor hecho de amor es el que ocurre con ternura. Y esto, sólo ocurre sin miedo.
El resto del vídeo es igualmente perturbador. Muchos podrán pensar que en los ojos de Frank ya no hay ternura, ni inocencia. Una inocencia también arrebatada por sus experiencias. Si esto ocurre, es porque esas personas tienen su propia medida de la ternura y la inocencia, y no pueden comprender el mundo de este niño. Frank está repleto de ternura. Seguro que nadie besó y tocó a aquella niña con la ternura de Frank. Es precisamente la ausencia de ternura y la imposición del miedo, la que hace que hoy día el sexo, en la inmensa mayoría de los hombres, sea un juego violento de dominancia, absurdo y detestable; como también es absurdo, pero comprensible, tanto el miedo que sienten muchas mujeres como su incapacidad para experimentar ternura, refugiándose en la víscera, la única parte de nuestro espíritu que no se relaciona directamente con el miedo.
Frank sí es tierno e inocente. Porque todo lo hace a través de la inocencia. Y nosotros, más viejos, estamos en su conquista, porque nos la arrebataron. Frank es inocente porque todo lo experimenta con inocencia. Es la misma inocencia que uno descubre de nuevo cuando no tiene miedo, y un cuerpo ajeno es, entonces, una experiencia, nueva, tierna y hermosa. Es la misma inocencia con la que habla de besarse y tocarse.
Ojalá no se la quiten nunca. Y ojalá la recuperemos todos.
Etiquetas:
De amor también se vive,
documental,
Frank,
niño sexo,
Rubén Camacho,
Rubén Camacho Zumaquero,
Silvano Agosti,
Sobre perros y peregrinos,
Todo aparte
martes, 19 de julio de 2011
Lota España, poeta isla
Este artículo está originalmente publicado en el nº1 de la revista En la Isla. Lota España es una figura tan desconocida como enigmática y clave para comprender una época y situación poética. La encontré entre libros, olvidada. Por una vez, me funcionó bien la vista.
Web: http://enlaisla.wordpress.com
PDF en lectura y descarga gratuita: http://es.scribd.com/doc/59246404/En-la-Isla-n%C2%BA1-Julio-2011
Entre documentos olvidados también podemos encontrar a poetas isla. Lota España era una isla porque nadie podía acercarse a ella. Su personalidad y geografía se mantenía oculta, y la historia, que no la ha olvidado tanto como perdido, mantendrá por siempre un enorme halo de misterio sobre la poeta malagueña. Esta poeta isla, cuya última línea se pierde al comenzar la guerra civil (no existen datos acerca de su final), tiene en su haber un extraño honor: ser la última persona en publicar antes del estallido de la guerra civil española en 1936. El texto fue un poema homenaje al anarquista Buenaventura Durruti. Lo que ocurrió después permanece siendo un misterio debido a la quema de archivos durante la guerra civil en ayuntamientos, bibliotecas e Iglesias. Es pues tan desconocida que merece el apelativo de poeta isla, ya que nadie sabe dónde encontrarla pero conocemos breves huellas sobre su obra. Aún así, Lota España comenzó a publicar mucho antes.
Con el nombre real de Lolita González Pérez, Lota España comenzó a publicar en 1927. El marco principal fueron las revistas “La unión ilustrada”, “La cruz roja” (donde aparece publicado su único relato corto, “La flecha lanzada”) y “Vida nueva”. En aquella época convivían dos maneras de entender la poesía. La vieja escuela y la nueva, la poesía dirigida por la forma y la costumbre y la poesía dotada de conceptos. El 98, poesía vieja, y la nueva del 25 (Manuel Altolaguirre, Emilio Prados y José María Hinojosa principalmente en Málaga). La breve visita de Rubén Darío a Málaga, que influye sobre Salvador Rueda, deja también un estigma sobre la poeta olvidada. En sus comienzos, Lota España pertenecía a este primer tipo de poesía.
Lota España no era una poeta original ni innovadora. No era afín a nuevas tendencias y se mantenía apegada al costumbrismo. Poeta dechada en versos de arte mayor y rima consonante, cultista, de influencias y similitudes con Becquer, Manuel Machado, Rubén Darío o Salvador Rueda. Intentaba usar todos los recursos posibles, pero dentro de su isla, cuyos límites fueron ensanchándose poco a poco, como una marea baja que daba luz a nuevas tierras.
Y ser hoguera;
y ser luna;
y ser espino y ser ala…
Poema Solitaria:
Si tienes niña un querer,
no se lo entregues al mar.
¿Sabes si podrá volver
lo que dejastes marchar?
La poeta sufre una transformación paulatina, que la lleva desde un inicio con poemas religiosos, convencidos pero a la vez ingenuos, hasta finalmente presentar las dudas características de una crisis religiosa. La estética continúa siendo tradicional, pero su evolución personal la lleva a una radicalización política y a un mayor compromiso social.
Crepuscular:
Nuestro verso es el perfume de un amor de lejanía;
hora pálida es la hora que nos unge de ideal,
rima bien con el paisaje nuestra azul melancolía,
es el alma una vibrante citarina de cristal.
En la revista “La unión ilustrada”, Lota España publica poesía antigua y retórica, cargada de exaltaciones religiosas. A pesar de que este tipo de poesía solía tacharse de retrógrada, tenía secciones fijas en las revistas. “La unión ilustrada”, titulada “revísta artístico-literaria”, perteneció al grupo de “La unión mercantil”, uno de los diarios de mayor tirada en la provincia. Este diario, que era también una revista gráfica, nacía con ideas liberales y progresistas y terminó por desaparecer al llegar la República. Lota España comienza entonces a publicar en “La cruz roja”, de distribución gratuita. Su último poema es publicado en “Vida nueva”, subtitulado “Diario republicano de izquierdas”. Este diario se mantiene hasta la caída de Málaga ante las tropas franquistas. Lota España vivía su transformación personal y poética a través de estas publicaciones. Su conflicto entre las formas tradicionales y progresistas se solucionaba con una gran valentía personal.
Poema de exaltación anarquista, publicado un mes antes de que las tropas franquistas llegaran a Málaga:
Trabajadores de Iberia
sabrán llorarte sin voz,
con llanto de dinamita
sobre el fascismo traidor.
La única novela reconocida de Lota España es “La voz del terruño”. La fecha aproximada de publicación es 1930 y narra la historia de una pareja de jóvenes en un pequeño pueblo de Cantabria. No se conocen las influencias de Cantabria en Lota, o si alguna vez estuvo allí. En la novela, se volvía a apreciar un conflicto entre las ideas progresistas y tradicionales.
Su obra quedó perdida, como la de tantos autores isla, ocultos bajo su reserva, su independencia, o en el caso de Lota España, perdida y olvidada a causa de una guerra que también atacó a la literatura. Los escasos documentos que hoy día conservamos sobre Lota España fueron investigados por María Dolores Gutiérrez Navas, catedrática de Lengua Castellana y Literatura y Doctora en Filología Hispánica (Universidad de Málaga). Su investigación se centró en la recuperación y el estudio de los textos poéticos aparecidos en las publicaciones periódicas malagueñas del siglo XX, y allí estaba Lota España. Con la ayuda del Grupo de Investigación “Recuperación del patrimonio literario andaluz” (Universidad de Málaga, 2004), su libro sobre Lota España, “Lota España, poesía y prosa de una malagueña olvidada” (2004) ve la luz.
Porque amé sin ser amada:
Porque amé sin ser amada llevo el sol en los infiernos,
en mi pecho que acarician los armiños de mi talma:
hay tormentas en la vida que nos hacen ser eternos,
y recuerdos que nos llenan de belleza todo el alma.
Tengo el alma cristalina porque amé sin ser amada
y en la frente llevo el ritmo de una estrella palpitante.
Lota España se encontraba perdida en documentos olvidados, pero estaban allí, como están todos los manuscritos que aún no han visto la luz, y que quizá a día de hoy se resisten a verla. Enviar su obra a través del tiempo, cintada dentro de una botella y lanzada desde su isla personal, es el hecho final para definirla como poeta: valiente y expresiva, como así fue su último poema, la última publicación antes de estallar la guerra; el poema “Hombres de gesta”, dedicado al anarquista Durruti, tiroteado en aquellos días.
Hombres de gesta
Durruti:
Mente, brazo y corazón:
Llamarada de un petardo
que supo alzarse hasta el sol:
Aguilucho rojo y negro
que cayó,
para que se levantara
más alto el Pueblo español!
Durruti:
dentro de tu corazón
los anarquistas de España
perdieron su ardiente voz!
¡Compañeros libertarios!
¡Hijos del pueblo español!
¡Que no quede un buitre de esos
sin un plomo vengador!
La bandera roja y negra
que él tan alto colocó,
más roja está de su sangre;
más negra es nuestro Dolor!
Fuente:
Lota España. Poesía y prosa de una malagueña olvidada. Estudio introductorio y edición de María Dolores Gutiérrez Navas. AEDILE, Málaga, 2004. ISBN: 84-921919-8-8.
Web: http://enlaisla.wordpress.com
PDF en lectura y descarga gratuita: http://es.scribd.com/doc/59246404/En-la-Isla-n%C2%BA1-Julio-2011
LOTA ESPAÑA, POETA ISLA
Entre documentos olvidados también podemos encontrar a poetas isla. Lota España era una isla porque nadie podía acercarse a ella. Su personalidad y geografía se mantenía oculta, y la historia, que no la ha olvidado tanto como perdido, mantendrá por siempre un enorme halo de misterio sobre la poeta malagueña. Esta poeta isla, cuya última línea se pierde al comenzar la guerra civil (no existen datos acerca de su final), tiene en su haber un extraño honor: ser la última persona en publicar antes del estallido de la guerra civil española en 1936. El texto fue un poema homenaje al anarquista Buenaventura Durruti. Lo que ocurrió después permanece siendo un misterio debido a la quema de archivos durante la guerra civil en ayuntamientos, bibliotecas e Iglesias. Es pues tan desconocida que merece el apelativo de poeta isla, ya que nadie sabe dónde encontrarla pero conocemos breves huellas sobre su obra. Aún así, Lota España comenzó a publicar mucho antes.
Con el nombre real de Lolita González Pérez, Lota España comenzó a publicar en 1927. El marco principal fueron las revistas “La unión ilustrada”, “La cruz roja” (donde aparece publicado su único relato corto, “La flecha lanzada”) y “Vida nueva”. En aquella época convivían dos maneras de entender la poesía. La vieja escuela y la nueva, la poesía dirigida por la forma y la costumbre y la poesía dotada de conceptos. El 98, poesía vieja, y la nueva del 25 (Manuel Altolaguirre, Emilio Prados y José María Hinojosa principalmente en Málaga). La breve visita de Rubén Darío a Málaga, que influye sobre Salvador Rueda, deja también un estigma sobre la poeta olvidada. En sus comienzos, Lota España pertenecía a este primer tipo de poesía.
Lota España no era una poeta original ni innovadora. No era afín a nuevas tendencias y se mantenía apegada al costumbrismo. Poeta dechada en versos de arte mayor y rima consonante, cultista, de influencias y similitudes con Becquer, Manuel Machado, Rubén Darío o Salvador Rueda. Intentaba usar todos los recursos posibles, pero dentro de su isla, cuyos límites fueron ensanchándose poco a poco, como una marea baja que daba luz a nuevas tierras.
Y ser hoguera;
y ser luna;
y ser espino y ser ala…
Poema Solitaria:
Si tienes niña un querer,
no se lo entregues al mar.
¿Sabes si podrá volver
lo que dejastes marchar?
La poeta sufre una transformación paulatina, que la lleva desde un inicio con poemas religiosos, convencidos pero a la vez ingenuos, hasta finalmente presentar las dudas características de una crisis religiosa. La estética continúa siendo tradicional, pero su evolución personal la lleva a una radicalización política y a un mayor compromiso social.
Crepuscular:
Nuestro verso es el perfume de un amor de lejanía;
hora pálida es la hora que nos unge de ideal,
rima bien con el paisaje nuestra azul melancolía,
es el alma una vibrante citarina de cristal.
En la revista “La unión ilustrada”, Lota España publica poesía antigua y retórica, cargada de exaltaciones religiosas. A pesar de que este tipo de poesía solía tacharse de retrógrada, tenía secciones fijas en las revistas. “La unión ilustrada”, titulada “revísta artístico-literaria”, perteneció al grupo de “La unión mercantil”, uno de los diarios de mayor tirada en la provincia. Este diario, que era también una revista gráfica, nacía con ideas liberales y progresistas y terminó por desaparecer al llegar la República. Lota España comienza entonces a publicar en “La cruz roja”, de distribución gratuita. Su último poema es publicado en “Vida nueva”, subtitulado “Diario republicano de izquierdas”. Este diario se mantiene hasta la caída de Málaga ante las tropas franquistas. Lota España vivía su transformación personal y poética a través de estas publicaciones. Su conflicto entre las formas tradicionales y progresistas se solucionaba con una gran valentía personal.
Poema de exaltación anarquista, publicado un mes antes de que las tropas franquistas llegaran a Málaga:
Trabajadores de Iberia
sabrán llorarte sin voz,
con llanto de dinamita
sobre el fascismo traidor.
La única novela reconocida de Lota España es “La voz del terruño”. La fecha aproximada de publicación es 1930 y narra la historia de una pareja de jóvenes en un pequeño pueblo de Cantabria. No se conocen las influencias de Cantabria en Lota, o si alguna vez estuvo allí. En la novela, se volvía a apreciar un conflicto entre las ideas progresistas y tradicionales.
Su obra quedó perdida, como la de tantos autores isla, ocultos bajo su reserva, su independencia, o en el caso de Lota España, perdida y olvidada a causa de una guerra que también atacó a la literatura. Los escasos documentos que hoy día conservamos sobre Lota España fueron investigados por María Dolores Gutiérrez Navas, catedrática de Lengua Castellana y Literatura y Doctora en Filología Hispánica (Universidad de Málaga). Su investigación se centró en la recuperación y el estudio de los textos poéticos aparecidos en las publicaciones periódicas malagueñas del siglo XX, y allí estaba Lota España. Con la ayuda del Grupo de Investigación “Recuperación del patrimonio literario andaluz” (Universidad de Málaga, 2004), su libro sobre Lota España, “Lota España, poesía y prosa de una malagueña olvidada” (2004) ve la luz.
Porque amé sin ser amada:
Porque amé sin ser amada llevo el sol en los infiernos,
en mi pecho que acarician los armiños de mi talma:
hay tormentas en la vida que nos hacen ser eternos,
y recuerdos que nos llenan de belleza todo el alma.
Tengo el alma cristalina porque amé sin ser amada
y en la frente llevo el ritmo de una estrella palpitante.
Lota España se encontraba perdida en documentos olvidados, pero estaban allí, como están todos los manuscritos que aún no han visto la luz, y que quizá a día de hoy se resisten a verla. Enviar su obra a través del tiempo, cintada dentro de una botella y lanzada desde su isla personal, es el hecho final para definirla como poeta: valiente y expresiva, como así fue su último poema, la última publicación antes de estallar la guerra; el poema “Hombres de gesta”, dedicado al anarquista Durruti, tiroteado en aquellos días.
Hombres de gesta
Durruti:
Mente, brazo y corazón:
Llamarada de un petardo
que supo alzarse hasta el sol:
Aguilucho rojo y negro
que cayó,
para que se levantara
más alto el Pueblo español!
Durruti:
dentro de tu corazón
los anarquistas de España
perdieron su ardiente voz!
¡Compañeros libertarios!
¡Hijos del pueblo español!
¡Que no quede un buitre de esos
sin un plomo vengador!
La bandera roja y negra
que él tan alto colocó,
más roja está de su sangre;
más negra es nuestro Dolor!
Fuente:
Lota España. Poesía y prosa de una malagueña olvidada. Estudio introductorio y edición de María Dolores Gutiérrez Navas. AEDILE, Málaga, 2004. ISBN: 84-921919-8-8.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Tren de sangre
Texto: Rubén Camacho Zumaquero
Ilustración: Ángel Daniel García Marinello
TREN DE SANGRE
Ilustración: Ángel Daniel García Marinello
TREN DE SANGRE
Soy un tren hecho de sangre.
Sueno como un tren, mi corazón bombea y resuena como el ciclo de un púlsar, como el medio tiempo de una música de folclor. Mi olor es intenso y embriaga si tu boca es lo suficientemente grande y tus apetitos desafían lo común, pues el apetito común, el vanal y anodino, sufre la censura del miedo.
Las vías de acero no están hechas para mí. Me hacen daño. Se oxidan y no les gusto, no quieren que vaya tan rápido, con tanta intensidad. Por eso voy con aún más intensidad, para desafiarlas y empaparme de todo su óxido desprendido. Me muestran su desprecio con el rechazo del frío metal, estático, seco, tan repleto de miedo y complejo que siento condescendencia por él, mientras continúo avanzando, mientras la música sigue sonando, símbolo de mi corazón sin pausa, y mientras la caldera ardiente da señal de mi llegada.
Soy como un tren hecho de sangre. Arrollo y degluto a mi paso. Absorbo materia y también dejo descendencia con mis gotas en la tierra. Yo siempre fui un tren hecho de sangre, e ignoraba, en mi vértigo, las consecuencias del calor de mi crecida. Mientras tanto, continuaba cabalgando.
Finalmente, vi que mi destino es el de los trenes hechos de sangre: tarde o temprano colisiono, ensucio el suelo y la sangre se seca hasta quedar hundida en la tierra, testigo de mi fracaso.
Luego, me limpian.
Apenas queda mi olor.
Sueno como un tren, mi corazón bombea y resuena como el ciclo de un púlsar, como el medio tiempo de una música de folclor. Mi olor es intenso y embriaga si tu boca es lo suficientemente grande y tus apetitos desafían lo común, pues el apetito común, el vanal y anodino, sufre la censura del miedo.
Las vías de acero no están hechas para mí. Me hacen daño. Se oxidan y no les gusto, no quieren que vaya tan rápido, con tanta intensidad. Por eso voy con aún más intensidad, para desafiarlas y empaparme de todo su óxido desprendido. Me muestran su desprecio con el rechazo del frío metal, estático, seco, tan repleto de miedo y complejo que siento condescendencia por él, mientras continúo avanzando, mientras la música sigue sonando, símbolo de mi corazón sin pausa, y mientras la caldera ardiente da señal de mi llegada.
Soy como un tren hecho de sangre. Arrollo y degluto a mi paso. Absorbo materia y también dejo descendencia con mis gotas en la tierra. Yo siempre fui un tren hecho de sangre, e ignoraba, en mi vértigo, las consecuencias del calor de mi crecida. Mientras tanto, continuaba cabalgando.
Finalmente, vi que mi destino es el de los trenes hechos de sangre: tarde o temprano colisiono, ensucio el suelo y la sangre se seca hasta quedar hundida en la tierra, testigo de mi fracaso.
Luego, me limpian.
Apenas queda mi olor.
Etiquetas:
Angel Daniel García,
Ángel Daniel García Marinello,
Rubén,
Rubén Camacho,
Rubén Camacho Zumaquero,
sangre,
Todo aparte,
Tren,
Tren de sangre
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Miguel de Molina Frías descansa en Buenos Aires
Miguel de Molina Frías no sólo fue un pionero y posterior estandarte de la copla española, sino que su vida es también un reflejo simbólico de la ciudad de Málaga, tanto en sus virtudes como en sus miserias. Málaga se ve retratada en la figura del artista, en sus cualidades innatas, posterior abandono (exilio obligado de incontables artistas malagueños) y final olvido. Málaga nace, olvida, y finalmente desea recuperar. Así lo muestra actualmente la Diputación, que desea traer de regreso los restos del cantante para construir un panteón en su honor. Surge entonces la inevitable pregunta de hasta qué medida nos importa su voluntad.
Miguel de Molina abandonó España en 1942 por Buenos Aires, ciudad donde cosechó sus mayores éxitos y donde repitió hasta la saciedad, deseaba morir y descansar. La razón de su exilio en España tuvo como protagonista dos características históricas: homosexual y republicano. Sin embargo, Miguel, con una gravedad mayor que sus simpatías políticas o tendencias sexuales, era un artista, que actuaba para cualquier público sin importarle condición ni bando. Hombres o mujeres, grises o rojos. Finalmente, encontró en Argentina un lugar propicio para vivir y continuar su carrera ante la opresión de la dictadura. Actualmente sus restos descansan en Buenos Aires, en el cementerio porteño de la Chacarita.
Hoy día, y en contra de su voluntad, la Diputación de Málaga desea repatriar sus restos. Su hermana Asunción Frías, residente en Argentina, se niega, respetando así la voluntad de su hermano. Para conseguir sus propósitos, la Diputación ha comunicado a los familiares del artista residentes en Málaga que los restos de Miguel terminarán en un foso común si no aprueban su regreso. Es comprensible que su primera sobrina, una casi octogenaria a la que Miguel protegió en Valencia durante la guerra civil, se asuste ante tal noticia.
Mientras multitud de personajes malagueños cuyo nombre no es preciso mencionar, se lucraban con la obra de Miguel, se realizaban programas de televisión y se publicaban libros y rodaban películas, su sobrina vivía sola y sentía cómo la voluntad del artista era menospreciada. Porque así es Málaga: un cúmulo de virtudes que se menosprecian y de defectos que afloran, como una joven preciosa que insiste en maquillarse como una demente, o como un hombre que, preso de sus miedos, no se permite ser querido. En el trato a Miguel de Molina se retratan esos precisos lastres.
Miguel de Molina no terminará en ningún foso común. Y si eso ocurriera, seguiría respetándose su voluntad de descansar en Buenos Aires. Si Málaga desea ser capital de la cultura, no es necesario esperar hasta el año 2016. Podemos conseguirlo ahora. Sólo es necesario fomentar el arte y la cultura, para que los artistas vivos no se vean obligados a huir; sustituir el cemento por lo verde, que tanto necesitamos y tan poco abunda; eliminar la basura abundante de nuestras calles (Málaga se ve retratada en sus suelos) y las motocicletas de los parques; educar a los miles de jóvenes malagueños, que cada vez más, se muestran casi analfabetos. Y sobre todo, respetar la voluntad de nuestros artistas fallecidos.
Miguel de Molina Frías nació en Málaga y se llevó su arte donde más le apreciaron. La cultura, ante todo, debe comenzar por el respeto.
Miguel de Molina abandonó España en 1942 por Buenos Aires, ciudad donde cosechó sus mayores éxitos y donde repitió hasta la saciedad, deseaba morir y descansar. La razón de su exilio en España tuvo como protagonista dos características históricas: homosexual y republicano. Sin embargo, Miguel, con una gravedad mayor que sus simpatías políticas o tendencias sexuales, era un artista, que actuaba para cualquier público sin importarle condición ni bando. Hombres o mujeres, grises o rojos. Finalmente, encontró en Argentina un lugar propicio para vivir y continuar su carrera ante la opresión de la dictadura. Actualmente sus restos descansan en Buenos Aires, en el cementerio porteño de la Chacarita.
Hoy día, y en contra de su voluntad, la Diputación de Málaga desea repatriar sus restos. Su hermana Asunción Frías, residente en Argentina, se niega, respetando así la voluntad de su hermano. Para conseguir sus propósitos, la Diputación ha comunicado a los familiares del artista residentes en Málaga que los restos de Miguel terminarán en un foso común si no aprueban su regreso. Es comprensible que su primera sobrina, una casi octogenaria a la que Miguel protegió en Valencia durante la guerra civil, se asuste ante tal noticia.
Mientras multitud de personajes malagueños cuyo nombre no es preciso mencionar, se lucraban con la obra de Miguel, se realizaban programas de televisión y se publicaban libros y rodaban películas, su sobrina vivía sola y sentía cómo la voluntad del artista era menospreciada. Porque así es Málaga: un cúmulo de virtudes que se menosprecian y de defectos que afloran, como una joven preciosa que insiste en maquillarse como una demente, o como un hombre que, preso de sus miedos, no se permite ser querido. En el trato a Miguel de Molina se retratan esos precisos lastres.
Miguel de Molina no terminará en ningún foso común. Y si eso ocurriera, seguiría respetándose su voluntad de descansar en Buenos Aires. Si Málaga desea ser capital de la cultura, no es necesario esperar hasta el año 2016. Podemos conseguirlo ahora. Sólo es necesario fomentar el arte y la cultura, para que los artistas vivos no se vean obligados a huir; sustituir el cemento por lo verde, que tanto necesitamos y tan poco abunda; eliminar la basura abundante de nuestras calles (Málaga se ve retratada en sus suelos) y las motocicletas de los parques; educar a los miles de jóvenes malagueños, que cada vez más, se muestran casi analfabetos. Y sobre todo, respetar la voluntad de nuestros artistas fallecidos.
Miguel de Molina Frías nació en Málaga y se llevó su arte donde más le apreciaron. La cultura, ante todo, debe comenzar por el respeto.
Rubén Camacho Zumaquero
(nieto de Concepción Lozano Frías,
sobrina de Miguel de Molina Frías)
(nieto de Concepción Lozano Frías,
sobrina de Miguel de Molina Frías)
Etiquetas:
Camacho,
d- No Ficción,
Diputación,
Málaga,
Miguel,
Miguel de Molina,
Molina,
Rubén,
Rubén Camacho,
Rubén Camacho Zumaquero,
Todo aparte,
Zumaquero
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






